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LECTURA DE POESILLAS EN UNA SILLA DE MIMBRE

Enviado por Agustin Carrera el 05/02/2008 a las 10:08 AM
El casi vate invita a leer sus poesillas para recuperarse del pingüe caudal de peculios, hasta conseguir la opípara forestación con especies enraizadas, logrando espesos bosques que contrarrestarán la depredación insólita de una generación atroz e inconsecuente. “Un peso; un árbol, un respiro” es su prima premisa; el slogan de lid maqueteado para una propuesta maternal, antes del acontecer cuando la luz se deshaga para siempre en el antiguo oriente. “No es posible que exista una generación que dice amar la vida, pero no respeta el aire de los demás”. El casi vate invita a todos los hospedados de voz metalizada a murmurar sus poesillas, cantos de sepelios y trovas de atragantados, al compás de una escoba untada con trufa de chocolate y rumores de preñez. Las de la “creacción” de la trifulca, también son apreciadas por sus presas y por que después se refrescan en la represa sin chistar, e intentando imitar a La Luna - casi siempre - después de un acalorado debate de ideas. Para quienes no lo saben, la represa es el mismo tranque de los refugiados; pero ellas; las visitadoras le cambiaron el nombre original por uno menos traumático. Pero entre una entremirada represiva y el diagnóstico de una traumática tranca, no existe siquiera agua suficiente para recolectar la plata de la rana; ni cubetas de hielos para curar resfríos de consumidores con merken desprevenido.

 

 

Actualizada hoy después de ayer por el periodista Perce Verante (www.mascahuin.cl) Copyright ® 

 

Término y condiciones de la información: Pasquín “La Oreja de Van Go”

 

Fuente de la información: The cuncuna in the gutter

 

 

 

El casi vate que escribió notables poesillas colgado a la orilla de un atajo, mientras se aferraba para no caer despechado por causa de una mala mirada; se apoyó en una antena parabólica; donde nueve canales de televisión especializados en el humor del rumor, se esmeraban en capitalizar ganancias publicitando refrescantes mojitos en una palangana. Sin mucho hincapié se arrodillo descalzo ante tanta maravilla de palabrerías, y sugirió ser invitado como asistente a la presentación de una mala antología. El maleficio de la brujería y demás trifulcas inventadas para retorcer los pescuezos de incautos improvistos, se hacía presente en la discusión – finalmente apoyaron al casi vate. Las dos visiones de la “puerta tuerta”, poetisa que asumió desde un principio similitud con dicho aparejo, y que ahora lee poedramas de consuelo; de esos que jamás debieron salir de una máquina de escribir; también se encontraban en este recetario de aquejados desqueridos. Meicas, brujas y regentas de aquelarres que recogen a las descabelladas sueltas, hicieron que algunos refugiados se aprestaran para apretar cachete hasta los bosques ahumados. Fueron detenidos a tiempo por varios agentes de la poesía; haciendo graves esfuerzos de palabrería disuasiva; todo, para que no cometieran tan insólita huida. Pero ellas; tan despampanantes como campantes - antes de los acontecimientos de este episodio - giraron como cabritas en el fuego preparado para los asados de chivos y corderos. El casi vate, quien ha deshojado varios calendarios hasta la data, está invitado por enésima vez a la exuberante ponencia de la literadura; participando esta vez como presidiario del jurado del certamen para escoger entre las mejores poesillas, aquellas con gusto a preceptos desproporcionados; o aquella que más se aparezca en la noche de los desvelos tristes. No fue suficiente su rogativa para ser sólo un asistente más. “Bien, pero menos es más“ Repitió a los periodistas que lo acechaban. Aquí no caben cálculos astronómicos para una luna desorbitada; ni nada que se parezca a un medida de la lámina en cuyas pantorrillas se agitan colgajos con imanes de silicona” Aquí sólo es posible dilucidar un buen tiro académico; tan certero como la esencia misma de un vestuario para el pintarrajeo de brujas. Pericia no muy valorada hoy después del destape de la olla; pero que en éste, el fugaz pasajero que montó a pelo una estrella, se puede dar y confiar en todas sus perspectivas. El casi vate; diccionario en mano, objeta como cualquier maestro lo haría en el arte de mirar por el periscopio con un ojo entintado; o quizás del otro modo que incomoda; cuya postura señala paila en mano; y apoyada la testa en portón ajeno, como si se tratara de un almohadón relleno de colas de ranas,  le hace posible describir cualquier cosa escrita o descrita.                             El casi vate realizó hoy una maravillosa lectura de sus poesillas. Se encargó de pasar un aviso entre sus oyentes que sirvió para publicitar en seguida un novedoso diario mural. El aviso en cuestión exponía lo siguiente: “SE ARRIENDA HABITACIÓN con  morador ansioso por reciclar compañía; se aceptan sin dolencias desde los 25 a 35 calendarios deshojados. Llamar desde el citófono de las afortunadas o bien dirigirse directamente a Calle La Querida Nº 57 esquina La Despechada; lugar conocido por que ahí se baña desnuda la Luna Como cata de elixir fabricado para auscultar el sonido de los ronquidos de media noche; así se oyó al casi vate durante su emotiva ponencia. Las monedas cayeron como goteras de invierno en la represa. De eso se trataba la ponencia. Los oyentes retribuyeron con monedas arrojadas al vuelo a la represa; siempre y cuando les pareciera correcta y buena la lectura. "Soy nativo originario de este mundo; donde espero permanecer sin remordimiento alguno, hasta más allá del último fogonazo de la vela. Es por esto que señalo al viento esto de proteger la atmósfera, reforestando e impidiendo la imprudente devastación de significativas especies arbóreas” También lo hago para evitarme la secuencia de la secuela; por que una vez traspasada la escuela carente de artilugios preventivos; error que no debemos repetir nunca más delante de la historia; las consecuencias se harán cada vez más nefastas. Así es como nos señalan los pergaminos el mal uso del artificio; incluso nos aseguran que es ocupado indiscriminadamente para otros menesteres. Sólo sellaré mi discurso de obituario después de una buena y contundida paliza; la que sin remedio; será originada por los arrobamientos expulsados desde una gran ducha de fierro viejo. Artefacto de aseo entumecido fabricado sin ninguna duda, por la inhóspita cofradía de malhechoras. Las mismas que se han dedicado por centurias irreconocibles a la brujería y a la cestería de achuntes por la suerte. ¡Estoy seguro de esto! ¡No me cabe ninguna duda! Sin embargo; y a contrapelo de toda apuesta de lagartijas corredoras, apuesto mis hinojos a que ninguna de estas destripadoras, observará el reflejo del rostro oculto de la luna, tan bien como alguna vez tuve la ocasión de hacerlo; y mientras desplazaba mis manos por la tersura de una pasajera, mucho antes de conocer la trifulca esa de la escoba.                                                                                                                                        El casi vate se autoproclamó en alguna oportunidad como plantador de troncales enramados; que así como otros sepultan raíces de habitantes malhumorados; él hace lo mismo pero con esquejes y semillas que aún no conocen el rigor. Evidentemente refiriéndose con esto; en primera instancia, a los árboles que visten las faldas de los morros encumbrados, y en una segunda instancia, a los que apalean la herida de la tierra donde depositan cuerpos de helados pensamientos. Se excusa delante de los hospedados, pues suele no tener que explicar las consecuencias de su desliz, por la ya tan famosa LITERADURA. El casi vate supone entendimientos inmediatos a la sugerencia de sus afinidades ecológicas. Se reconoce amante de la naturaleza, y un apacible hombre de las probadas sopas de letra; y que jamás en su vida le ha hecho daño a un ser vivo; salvo a los odiosos zancudos que lo molestan durante el trajinar de media noche, y a los mosquitos que posan sus patas sucias en el cuchareo de medio día.  

 

La lectura del casi vate sacó sonrisas, ronchas y aplausos al auditorio reunido en las graderías construidas con cajones de maderas mal cepilladas; hábilmente distribuidas a modo de un noble auditorio. Semicírculo que en todo caso  imitó la escenografía de una amarilla arena construida para rodeos; como esos que se dan en las charlas prenupciales de algunos mal formados bellacos, acostumbrados al puro toqueteo y sin permiso de la pareja.  Fue escuchado atentamente hasta el último de sus suspiros por los varios oyentes; incluido el conocido “Que dirán” un desafortunado refugiado que después de una trifulca con la dueña de la escoba, salió volando por los buenos aires desde su humilde hogar de cartón corrugado, cayendo estrepitosamente a un barranco de malas costumbres, donde los golletes de botellas florecen como diamantes en el suelo. Uno de estos deterioros arrasó su rostro desperfilando una de sus orejas, y la otra la perdió con el tremendo trancazo que recibió antes de salir expulsado hasta ese horrible barranco. El recital del casi vate tampoco fue escuchado por el “Mala Pata” amigo íntimo de este último y quien lo recogió malherido y bienvenido. Su seudónimo se refiere a su mala suerte, pues desde ese momento no ha podido despegarse del “Que dirán” Se convirtió sin quererlo en el lazarillo de las más torpes respuestas. ¡Que vida llevan algunos pelafustanes! Murmuró el casi vate cuando se dio cuenta de la expresión desaprensiva de estos dos personajes; sentados uno al lado del otro, hombro con hombro; pero enfocando sus miradas hacia distintos puntos del orbe; ajenos a la ponencia y a su exponente.

 

El presidente del Club de Rayuela de la Provincia del Merken, se acercó y acompañó al casi vate a un retiro de revolver frente a la cantina de un nuevo socio, que de pura emoción se inscribió en el libro de la vida, antes de seguir muriendo de ausencia preconcebida; situación que no lo beneficiaba mucho y menos en su salud.

 

Quienes saben de reciclaje son las dueñas de la trifulca de la escoba. No existe género ni especie más dada a esto de los vestuarios y maquillajes de guerra. El casi vate esto lo sabe y es por eso que siempre dedica espacios para el símil con la Pacha Mama. El casi vate escribió la obra única “El Ictiocefalolalista” donde describe las grandes y pequeñas loterías escolares; dedujo conclusiones mientras se atrevía con la literadura; y acaparó postales para encuadernarlas en las portadas de un pasquín como “La Oreja de Van Go” que desde un principio creyó en sus “leseras” de cuarto oscuro. Nadie mejor que el casi vate puede observar la paciencia de la travesía por una cuerda floja realmente inestable. Sólo él podía hacer trueque de palabrería para conseguir una forestación que pueda respirar los malos humos de aquellos que se les subieron hasta más allá de la coronilla.

 

Plop

 

 







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