Entre ambos se levantarán solapas y mangas;
espacios zurcidos sobre las hojuelas rodantes.
Esas mismas que se separaron del cubismo
y del realismo mágico.
Un trío de cuatro redadas izará las estacas inadvertidas
- las dejadas atrás por los envejecidos tenderetes.
Y un corcho sonoro – ¡válgame Dios!
señalará entonces la cuantía del juego del tejo.
Me pediste que te amara; sin embargo olvidaste
dejarme la boleta de garantía en las despensas.
Hice desde entonces todo lo que se hace en estas minucias.
Pero no solicites ahora lo que sobrepasa mis casillas.
Recuerda que apenas sé amortiguar los golpes del
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